La columna móvil (PELLInside, edición 109)
Esta semana: Juan Román Riquelme con “Consejos sobre heladeras”
Hola a todos, estoy contento porque creo que con esta columna voy a hacer feliz a la gente, sobre todo a la gente que está considerando comprar una heladera, visto el veranito cálido que se nos viene encima. No es preciso, creo yo, que me ponga a aclarar para que sirve una heladera ya que supongo que todos conocen sus características y por ende, sus beneficios. En mi caso particular, el frío siempre ha sido mi aliado y si me preguntan, me siento bien cuando tengo una heladera cerca, que se yo, es una cuestión de piel.
Por eso, para los que están viendo heladeras con el fin de comprar una, recomiendo que sea con freezer, eso sí, observando que sea de buen tamaño para que entren alimentos en cantidad, sobre todo si consideramos que con los paros del campo siempre está la posibilidad de que haya desabastecimiento. De esta manera, podremos hacer frente a eventualidades de ese tipo con un freezer de buenas dimensiones. Si ustedes quieren, pueden hacer como hice yo la última vez que fui a comprar una heladera. Tomé las medidas del freezer y lo comparé con mi pectoral, ya que me pareció una excelente comparación. Tal es así que luego de varios meses de uso, encuentro las medidas de mi freezer como ideales. Hagan la prueba y verán que no estoy hablando macanas.
Una cosa importante que deben tener en cuenta es la huevera. ¿Cuántas heladeras hay que no tienen lugar adecuado para los huevos? ¿Es que acaso hay incompatibilidad entre el frío y los huevos? Esa es la gran pregunta que yo les hago a muchos fabricantes de heladeras y francamente, no he obtenido la respuesta que esperaba. Como dije, sin mencionar marcas, fíjense que hay modelos con hueveras importantes. Esta es una característica a la cual yo no le he dado importancia a lo largo de mi vida, pero ahora comprendo lo útil que puede llegar a ser.
Otra cuestión a tener en cuenta son las cubeteras. Es menester que la heladera a comprar venga con cubeteras de calidad, no esas porquerías de plástico barato que se rompen a la primera doblada. Siempre recuerdo aquella vieja heladera que tenía mi mamá, con cubeteras de aluminio reforzado. En esos tiempos sí que se hacían las cosas para toda la vida. Como eso ya no es posible en estos tiempos, por lo menos vean que las cubeteras sean bien flexibles; de esta forma, se bancarán varias dobladas.
Muy bien, creo yo que con estas consideraciones en mano, cualquiera puede comprar una heladera que tenga una vida útil semejante a la que tiene un jugador de fútbol de mis características, es decir, unos diez añitos o tal vez un poco más.
Para terminar, me quiero despedir con un chiste que me contó mi amigo Juan Sebastián Verón, otro que de heladeras sabe un rato largo. Dice así:
Primer acto: un jugador de fútbol escalando una heladera
Segundo acto: el mismo jugador de fútbol escalando la misma heladera
Tercer acto: el mismo jugador de fútbol escalando la misma heladera
¿Cómo se llama la obra? Escalofríooooooooooo….
Gracias por todo y como dije anteriormente, me pone muy contento que la gente esté feliz.
Guía para mejorar (PELLInside, edición 109)
“Buenas excusas para la recesión que se viene”
No soy periodista, esto no sé si lo he aclarado anteriormente pero creo que es un buen momento para hacerlo. De todas maneras y a pesar de esta virtud, poseo el sentido innato, yo diría casi animal, para anticiparme a los acontecimientos. Porque debo decirles que yo veo que esto se va al reverendísimo carajo y permítanme ser en extremo sincero: si hay malaria como yo creo que va a haber, la van a terminar pagando todos ustedes, los laburantes y los que apenas pueden parar la olla. Durante toda mi carrera política, he conocido garcas de todo pelo y siempre son los mismos, ya que eso se traspasa de padres a hijos, de generación en generación. Ustedes cuando escuchen o lean que los garcas dicen que se vienen tiempos difíciles, es porque llegó la hora de prepararse para el bajón. Yo sé lo que les digo. Por eso, quiero que consideren los siguientes consejos para, no ya hacerle frente, sino al menos disimular las penurias y el achique económico que se les viene a todos USTEDES. Vean…
- Cuando ya sienta que no se puede ir a morfar afuera, usted haga pública la siguiente frase y saldrá bastante airoso: “Los restaurantes estaban acabando con mi estómago. Nada como la comida casera”.
- “Está comprobado que los celulares producen cáncer”. Ideal para seguir con el Nokia 1100 y obviar gastos innecesarios en modelos nuevos.
- “Estoy andando en el Fiat de mi mujer mientras llegan los repuestos del Mercedes”. Es tan buena esta frase que hasta usted se la va a creer.
- “Me mudé a lo de mis suegros mientras me remodelan el departamento”. Y asi pasarán los meses hasta que vuelvan los tiempos de esplendor. En el interín, por ahí los suegritos pasan a mejor vida y usted se liga un depto de arriba.
- “El médico me prohibió el sushi”. Suena bien, la culpa la tiene siempre el galeno de turno.
- “Decidimos cambiar a los pibes de colegio. Esos colegios bilingües ya no enseñan valores“. Usted queda como un duque, interesado en cosas profundas, en lo trascendente y desdeña lo comercial y mundano.
- “Yo suspendí la joda de los viernes. Uno termina la semana fundido”. Entre el alcohol, las putas, los fasos y otros gastitos, se le iba una fortuna en eso. Es un buen momento para parar la pelota y dedicarse a la familia.
- “Prescindí del chofer. No aguanto tanta charla”. Bien ahí, le da un toque de distinción sin tener nada.
- “Decidimos no darles tantos juguetes a los niños. Después no valoran nada”. Que los pendejos se conformen con el viejo mecano, a ver si aprenden a construir algo.
- “Como son de decorativas las artesanías”. Valora el trabajo manual y se desvincula de los productos en serie.
- “Este año no salimos. Buenos Aires es espectacular en Enero”. Hace creer que usted ama su ciudad y que lo único que espera, es poder disfrutarla con tranquilidad.
- “No es que estén recortando personal, pasa que me despidieron porque en la empresa están haciendo reingeniería y se pasó a un sistema outsourcing”. Suena bárbaro y tan raro, que, seguramente, va a impedir que su esposa haga cualquier pregunta tonta.
- “Cancelamos el crucero por las Bahamas. Mirá si nos agarra un huracán”. Los cambios climáticos están a la orden del día. Nadie en su sano juicio, podrá discutirle su buen criterio.
- “Lo clásico nunca pasa de moda. Eso de Versace, Armani o Boss es para disfrazar actrices y modelos”. Excelente, usted no es uno de esos que corre desesperado atrás de lo último que salió. Tiene que ver con su concepto de la vida, su preocupación por lo trascendente.
- “¡Estos Daewoo son buenísimos!”. Aquí usted prácticamente hace campaña en favor de las marcas alternativas. Puede ampliarlo a los cartones de tetra “Mi casita riojana”, la gaseosa “Pindy” o los pantalones de gimnasia “Fuma”.
- “Con este desastre de calles no se justifica cambiar el coche”. La culpa la tiene el turro de Macri y todos los forros de los intendentes del Conurbano que no hacen nada por cambiar el estado deplorable de las calles. Buen hombre y previsor, además.
- “¿La suscripción de TV por cable? La suspendí. Quiero que los chicos lleven una vida más sana y al aire libre”. Otro punto a su favor, el tema es que usted también va a tener que abandonar el sillón y ponerse media pila con los purretes. Considerelo como una posibilidad.
- “¿Mariscos? Ni en pedo, soy alérgico desde chiquito”. Está bien, los precios de los frutos de mar siempre estuvieron inflados. Es hora de ignorarlos y quedar bien en el intento.
- “El viaje a Europa lo aplazamos. Este invierno va a estar durísimo en esas latitudes”. Parecido al tema del viaje al Caribe. Todo es culpa de los cambios climáticos que le impiden a uno disfrutar de los clásicos europeos.
Estas sencillas observaciones, transformadas a frases, pueden serles de utilidad a la hora de no bajonearse y mantener en alto el espíritu para los tiempos que se vienen. No se apichone y recuerde que es mejor comer fideos con manteca que comer mierda. Igualmente si llega el momento de comer mierda, yo estaré aquí mismo para orientarlos sobre las mejores formas de comerla sin parecer que uno la está comiendo. No se preocupen, tal vez no lleguemos a eso… Tal vez.
Hasta la semana que viene.
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