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Editorial (PELLInside, edición 107)

Como se da vuelta una tortilla

“Parece que llegó el momento de dar vuelta la tortilla”, piensa uno en determinados momentos de la vida. No vaya a ser que quede cocida de un lado y cruda del otro, porque como todo el mundo sabe, inclusive hasta yo lo sé que no puedo hacer mucha ostentación de mis habilidades culinarias, la tortilla se cocina en ambas caras siguiendo un procedimiento que bien podríamos llamar “elemental”.
A riesgo de que los lectores puedan ya tener abundante práctica sobre el crucial momento de dar vuelta una tortilla, voy a utilizar unas cuantas líneas para describir con lujo de detalles la forma más aconsejada para realizar esta riesgosa práctica. Y digo riesgosa porque me baso en mi experiencia personal al respecto, pensando en lo mucho que me costó, primero, comprender que una tortilla se debe dar vuelta y segundo, encontrar ese swing de muñeca tan especial que se requiere para semejante tarea.
Hablé de un procedimiento elemental. Pues bien, el mismo consiste en intuir, antes que nada, que la tortilla ya se ha cocido lo suficiente del primer lado. Llamaremos a este lado acuciado por el calor, lado B en contraposición del lado A, aún impoluto y sin cocinar, rememorando los viejos discos simples de vinilo, en los que en el lado A venía el tema hit y en el lado B, la canción de relleno. Una vez que el olorcito nos sugiere que es tiempo de cambio, alejamos la sartén del fuego y con un plato limpio, debidamente preparado para su uso, tapamos la sartén y realizamos un rápido movimiento de desalojo invirtiendola y dejando que el plato acoja la tortilla (paso transicional). A esta altura de los acontecimientos, que la tortilla haya salido enterita de la sartén significa que vamos por buen camino ya que no ha sufrido pegatina alguna. Sin dejar pasar mucho tiempo, es menester devolverla con un veloz movimiento deslizante, quedando de esta manera la parte aún no cocida sobre la base de la sartén que, vale la observación fantasiosa, espera caliente y sabia para finalizar la tarea de cocción.
Esto es así en Buenos Aires, Roma y también en Tokio, si es que los orientales le saben entrar a esta sabrosa receta, tan popular en nuestras tierras.
Se cocina de los dos lados, se da vuelta para un lado, se da vuelta para el otro y el lado A que en un momento estuvo arriba, bien puede luego estar abajo de todo, probando la incomodidad y la acción del fuego… Esta es otra receta más, como las que habitualmente hemos escuchado a lo largo de nuestra historia como argentinos, esas que venían de señores y organismos internacionales, esas que nos recomendaban con suma sapiencia sobre lo más conveniente para que las cuentas cerraran… Los del lado A.
Tanto tiempo hemos escuchado tales recomendaciones de los señores del comercio y el libre mercado acerca de las recetas apropiadas para manejar inteligentemente nuestra economía que bien podemos regodearnos un poquitito sobre la actualidad financiera que desquicia al gran Estado del norte. Ellos que han pasado su vida digitando las vidas y las realidades de los del lado B, los más ignorantes y pobres (esos somos nosotros), hoy ven como el mundo les echa en cara su irrsponsabilidad en el manejo de los préstamos hipotecarios que dieron orígen a tan difícil momento. Que se le va a hacer, tal vez la tortilla se dio vuelta… No lo sé.
Quizás sea por eso que vemos hoy día a George W. paseándose casi a nivel suplicante, frente a todos los ansiosos medios de comunicación para decir que “la situación es muy difícil y podría empeorar si no hacemos algo al respecto”, todo esto en vistas del rechazo que produjo el Capitolio en referencia al plan de salvataje enviado por el Ejecutivo. Inclusive hasta Obama se pavonea presentando alternativas que más se parecen a un uso político de la situación para denostar el paupérrimo andar de los republicanos durante todo el gobierno de su Burro de cabecera que, vale la aclaración, no es el alicaido Burrito Ortega.
Luego, España e Inglaterra salen a “garantizar los depósitos de los ahorristas”. Cualquier similitud con el 2001 argentino, será una simple coincidencia. Uno no le desea el mal a nadie, pero ver a estos tipos estropeados, estos tipos que saquearon el planeta a través de los tiempos, con la excusa de invadirnos con su benefactora cultura, estos tipos que de tan hipócritas siempre dijeron respetar la vida y los derechos y las libertades y son la peor escoria y matarían a su madre por un barril de petróleo, estos tipos a los que les está calzando el viejo adagio de “el que las hace, las paga”, finalmente, por ahí y quien les dice, a estos tipos se les esté dando vuelta la tortilla para que prueben de una vez por todas que toda su gloria miserable y su tan mentado estilo de vida, se hizo sobre las desventajas de un lado B que vivió toda su vida cocinándose a fuego lento.

Jorge Pelliza

2 Octubre, 2008 Publicado por peyita | Editoriales PELLInside | , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios