Guía para mejorar, PELLInside edición 106
“Indicios de infidelidad femenina”
Caramba, mis amigos. Sé que este es un tema verdaderamente sabú, re-sabú, diría yo. Es que esta posibilidad no le cabe al gran macho cabrío argentino pero lamentablemente, mi deber como ciudadano del más allá, es tocar este tema, por más impresión que a ustedes les cause, que le vamo’ a hacer…
Lo importante es que si uno está condenado a ser un cornudo, evitar que esa situación se propague demasiado en el tiempo se torna indispensable. Para ello, lo mejor es analizar fríamente algunas características propias de la mujer infiel, como las que describo a continuación:
El primer síntoma de que la cosa va mal es cuando usted percibe que, a la salida del trabajo, todos lo saludan con un “Hasta mañana, cornudo…” o “Nos vemos mañana y venite con las guampas limpias”. Usted se queda, en principio, atónito. Por ello, seguramente, se lo comenta a su mujer. Si al día siguiente ya le gritan “Cornudo y alcahuete”, puede dar por confirmado que a su querida esposa le están dando por izquierda y pa’ que tenga.
Otra cuestión a tener en cuenta es la olfativa. Si usted nota que cuando llega a su casa, hay más olor a bolas que en los vestuarios de todos los clubes de Primera A juntos, vaya observándose la frente con más frecuencia, pronto crecerán lo que usted bien ya sabe…
Ni hablar cuando usted compara las salidas de su mujer: antes iba de compras y volvía a los diez minutos y ahora, con suerte, tarda 2 horas, llega con 5 bolsas llenas y encima trae guita. Fíjese, creo que lo están engañando… Sin embargo, si usted no se hace drama y comprende las bondades de esta modalidad, que incluye mercadería y platita fresca todos los días, hágase el idiota como solo usted puede hacerlo y disfrute de los ingresos extras que la patrona trae a casa….
Acá si, este es un síntoma de infidelidad que no deja lugar a dudas. Ella, todos los sábados, se va a jugar a las cartas con Claudia su mejor amiga…, solo que usted recuerda que la tal Claudia falleció hace más de 5 años. Conclusión: ¡no está yendo a jugar con Claudia!
Su mujer suele juntarse con amigas para ir a ver, todos los viernes, un sano e inofensivo show de strippers. Hasta aquí, todo bien. Claro que si ella, cada vez que va, vuelve con un notorio dolor de nalgas y encima siempre lo atribuye a lo incómodo de las sillas, uhmmmmm…
Este es un clásico porque no se puede estar en todo y siempre algo se traspapela, como dijera Felisa Micelli. Los calzoncillos que no recuerda haber comprado y que usted encuentra cada dos por tres en distintas partes de la casa. Claro que ella, rápida y sagaz, siempre dice que se los acaba de comprar para que luzca mejor en la intimidad. No lo crea, sacrífiquese, huela y compruebe que esos calzones están usados y que su olor no se corresponde con el suyo.
Típico de la clase media acomodada. Desde hace 2 meses su mujer está todas las mañanas con el personal trainer que ella misma contrató, y hasta hoy lo único que afirmó son los glúteos y los pechos, en coincidencia con el tamaño descomunal de las manos de estos gladiadores rompematrimonios. ¿Se lo digo así de una o ya se imagina? Cornudooooooooo…
La deducción por descendencia directa. Hace 3 años que están casados y ya tienen 4 hijos: un rubio, un colorado, un castaño y uno que parece hijo de Kunta Kinte. Conclusión: su mujer no le hace asco a nada y copula sin distinción de razas.
La obvia: cada vez que usted la llama al trabajo, se escuchan risitas masculinas de fondo y shhhhhhhhh apresurados. Algo está ocultando o alguien se la está oscultando, cualquiera de las dos opciones no es buena para usted, ¡pedazo de guampudo!
Esta es letal: en el momento del orgasmo, ella grita 6 o 7 nombres menos el suyo. ¡Que feo! “Asíiiiiiiiii, Dani, mássssssssssss Roberto, daleeeeeeeeeeeeeeeeee, Gustavo….” y usted se llama Hilario…, ¡horrible!
Y por último, una de tránsito: usted llega a casa un poquito más temprano y observa a otro hombre manejando el auto de su mujer y ella no está… Espere un poquito…, ah, si, ahí aparece…, se ve que le estaba acomodando los pedales….
Mi mente ha quedado extasiada, pero malllllllllllllll. Realmente es una situación que no se la deseo a nadie pero como dije al principio, es propio de valientes asumir este riesgo y estar prevenidos. En una próxima entrega, me referiré al caso opuesto, para que mis admiradoras no sientan que uno las descuida.
Hasta la próxima.
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