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Zona Computación // Una configuración óptima y gratuita

Vamos a deshacernos un cachito de ciertas formalidades a las que suelen ser muy afectos los “especialistas en Informática”, por lo menos en lo que hace a este apartado.
La idea es ver que configuración mínima de seguridad es la apropiada para tener una pc más o menos en condiciones, para enfrentar una conexión a internet, entre otras cuestiones. Eso sí, menos que esto, olvídense.

Antivirus para combatir las pestes
Arrancamos por el antivirus. Todos sabemos y no nos hagamos los sotas, que bien podemos conseguir por un billete bastante chico uno de marca registrada, con el serial correspondiente, el Key Gen o el ejecutable suplente, no nos vamos a pisar la manguera entre bomberos, verdad? Pues bien, vayamos por los carriles naturales. Uno gratuito y bastante servicial es el AVG, el cual se puede descargar gratuitamente de la siguiente dirección: http://free.avg.com/ww.download?prd=afe
Esta es una versión libre y gratuita, usualmente dura un año tras lo cual se desinstala y se vuelve a instalar, ésta o la versión que exista en ese momento. Observen que luego de la instalación de este antivirus, aparecerá el ícono respectivo en la barra de tareas, abajo a la derecha (usualmente) en tonos grises, característica que cambiará cuando actualice su base de datos interna de virus, ya conectado a internet.
Es MUY IMPORTANTE que el antivirus se encuentre permanentemente actualizado. Por ello, dentro de sus tareas (Schedules) habiliten expresamente la opción de update automático, en un día y hora en el que ustedes sepan que van a estar conectados. Para mayor seguridad, chequeen la opción “Run the update again as soon as the internet connection is available”, en el idioma de Cervantes, “Correr el update cuando la pc esté conectada a internet”. Listo el tema antivirus. Con estos recaudos, es un buen primer paso. Les recuerdo que a partir de esta versión del AVG, viene incluido un Anti-Spyware, es decir, un componente que se ocupa de las utilidades espías que, indefectiblemente, a uno se le meten en la máquina, en medio de cualquier navegación.

Limpiando el registro
Para seguir con una configuración aceptable del maldito Windows, recomiendo enfáticamente el programa Ccleaner, gratuito y que se puede bajar desde http://www.ccleaner.com/download. Lamentablemente, todo esto está en inglés, asi que, mi amigo (my friend), mejor familiaricese con la cuestión (you better become familiarized with this matter). Ok, elegimos Alternative Download y por ende hacemos click ahí y ya bajado a nuestra pc, lo instalamos. Observen que al ejecutar el instalador, pregunta en que lenguaje lo queremos…, obviamente, elegimos español.
Una vez instalado, hay que correrlo, lo cual debería hacerse una vez por semana, mínimo. Fíjense que el programa consta de varias partes, dos de ellas importantes: Limpiador y Registro. Para ejecutar el limpiador, simplemente click en el botón correspondiente, a la izquierda de la ventana. Aparece un botón, abajo a la derecha, “Ejecutar el limpiador”. Antes de pulsarlo, deschequear (si quieren) la opción “URL recientemente escritas”, porque de no hacerlo, las borrará y ya no estarán en el menú desplegable de la barra de direcciones del Internet Explorer. Si uno se olvida, tampoco es la muerte, sobre todo si tiene bien guardadas las direcciones importantes en sus favoritos.
La otra opción, “Registro”, se mete con la limpieza del registro de Windows, toda una libretita de almacenero en la que Windows anota todo lo que hay, lo que se hizo y lo que se hace en una sesión abierta. Muchas veces quedan restos innecesarios, por lo tanto limpiarlo de vez en cuando, agiliza la cuestión. Por ello, luego de pulsar el mencionado botón “Registro”, aparecen dos botones abajo: “Buscar problemas” y, deshabilitado, “Reparar seleccionadas”. Primero pulsamos “Buscar problemas”, dejamos que haga el análisis y luego, así como están chequeados todos los problemas hallados, hacemos click en “Reparar seleccionadas”. Confirmamos todas las preguntas que nos hace luego e insistimos con que repare lo ordenado. Una vez hecho, los problemas desaparecen de la pantalla.

Más Anti-Spyware
Mi última recomendación, para redondear el tema seguridad en nuestra PC, es la instalación del Anti-Spyware Ad Aware, como elemento complementario al que viene con el antivirus arriba mencionado. A diferencia de éste, el Ad Aware en su versión gratuita, no trae ningún residente para chequear en tiempo real la acción de un elemento espía, pero sirve para escanear la computadora buscando resabios que hayan pasado la primer barrera del AVG. Se puede bajar de www.lavasoftusa.com, se instala muy fácilmente y tal como se hace con el antivirus, se debe actualizar regularmente. El programa advierte al usuario, en caso de estar desactualizado, de lo imperioso del update a lo cual se accederá gustosa y sumisamente. Una vez hecho esto, no queda más que ordenarle que revise la PC, ya sea en su forma completa o con el denominado “escaneo inteligente” (utilizar el completo regularmente). Cabe destacar que el Ad Aware funciona mejor si se ejecuta en Modo a prueba de fallos. Imagino que ya ustedes sabrán como entrar al Windows en dicho modo. Por las dudas lo recuerdo: iniciar la PC y luego de la primer pantalla de reconocimiento y antes de que aparezca el logo de Windows, pulsar F8 y allí, elegir la opción mencionada.

Este es un modo básico y gratuito para usar una computadora en buenas condiciones de seguridad. De ahí para arriba, lo que quieran. Por supuesto que éste y cualquier otro método no es infalible, como casi nada en este agitado mundo.
Recordemos que todo lo concerniente a la seguridad ya fue cuestionado por Sócrates cuando preguntara: ¿Qué he bebido qué?
Buena suerte.

4 Septiembre, 2008 Publicado por peyita | Zona Computación | , , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

Amigazos (reflexión sobre los acontecimientos de TBA)

La familia Cirigliano bien puede vanagloriarse de un hecho muy curioso, en relación a la prestación de servicios de las dos líneas ferroviarias a su cargo: la cantidad de pasajeros transportados, muy a pesar de lo colapsado que está el sistema, es menor a la que se transportaba a fines de la década del 80. ¿Qué tal? No cualquiera…
Es que otra vez volvieron a producirse graves incidentes, esta vez en las estaciones Castelar y Merlo de la línea Sarmiento, con incendio de vagones, agresiones al personal, saqueos y cuestiones similares, desencadenadas por nudo central de esta problemática: el descarademente deplorable (ya no se como agigantar mis calificativos para que la desvergüenza de TBA quepa en ellos) servicio que brinda Trenes de Buenos Aires, desde 1995 a la fecha.
Y justo ahora que habíamos cancelado la existencial deuda de 6.700 millones de dólares con el Club de París, razón por la cual nuestros trabajadores, jubilados, desocupados y desnutridos están contentos hasta la cresta de la bocha, que permitiría recobrar las esperanzas de que entren los fondos necesarios para construir el… ¡Tren bala!
“¿Sabés dónde se pueden meter el tren bala?”, preguntó mirándome, un usuario del Sarmiento, aunque creo que él sabía la respuesta.
Ojo, no hay que caerle solo a la mencionada familia Cirigliano, no. No dejemos afuera a los otros socios, el Grupo Plaza y los talleres ferroviarios, Emfer. Porque en la historia ésta, tienen que estar todos, eh, todos muy juntitos de espaldas al paredón, no para ser ejecutados, sino para explicar como no se les cae la cara presentar estos trenes insultantes. Los bobos que la empresa tiene para usarlos a modo de “fuerza de choque”, responden los mails y las consultas periodísticas hablando del poco cuidado que tienen los usuarios, lo sucios que son, etc, etc., argumentos que a Juan, Pedro, Sara y María le importan tres carajos, porque pagan sus boletos y son maltratados diariamente por este sistema mediocre. Ellos no rompen, no ensucian, no agreden. Sin embargo, tienen que viajar sentados arriba de la mugre o hacinados con ventiladores que funcionan en invierno y que en verano ni prenden, con promocionadísimos trenes de doble piso que son trampas mortales en caso de accidente – cosa común – y sus estruendosos equipos de aire acondicionado que, ya ni es preciso aclararlo, anduvieron dos meses, no más.
Las formaciones, como suelen decir los expertos ferroviarios, tienen problemas por todos los costados, porque son trenes viejos, porque no tienen mantenimiento, porque esto, porque lo otro. Los concecionarios se quejan de que el precio del boleto de tren es muy bajo y que los subsidios no alcanzan… Mire, mi viejo, nadie lo obliga a regentear este negocio y si usted perdiera plata, hace rato que no estaría aquí.
Recordemos que TBA recibió en el último mes de junio del 2008, la bonita suma de más de 11 millones de pesos en subsidios, siendo que actualmente transporta, según el portal de la misma empresa, 191 millones de personas, a diferencia del 1994 año en que transportaba 194 millones.
Ahora bien, ¿qué sucede con la pata más representativa de la mesa, la pata fuerte, el Estado? El ingeniero Ricardo Jaime, secretario de transporte, está vinculado en una denuncia por pedido de coimas a un tal Antonio Mata, quien quería volver a volar los cielos argentinos con una nueva empresa, Air Pampas. Esta empresa tenía todo preparado para volar, claro, todo preparado menos el permiso y las rutas, cuya asignación depende de Jaime.
Pero aquí no acaba el cuentito. Mata denunció que un fulano llamado Manuel Vázquez, muy vinculado al ingerniero Jaime, le exigió que para empezar sus actividades aéres, tenía que gatillas 6 palitos verdes para cubrir las rutas que ya tenía Safe Flight, empresa aérea cuyo personal provenía en buena cantidad de Southern Winds. Adivinen quienes son los dueños de Safe Flight: Claudio y Mario Cirigliano…, Cirigliano…., Cirigliano…, me suena… Ah sí, los concecionarios de TBA, amiguísimos del ingeniero Jaime, secretario de transporte de la Nación…
Colorín colorado, si Jaime es el que va a velar por los intereses de los usuarios humillados diariamente por el “servicio” diario de TBA, estamos fritos.

Jorge Pelliza

4 Septiembre, 2008 Publicado por peyita | De última | , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

Usuarios de TBA, un volcán en erupción

Una de las tantas pavadas que suelen vagar por mi mente es el recuerdo de mi primer encuentro con la palabra “Albedo”. La hallé en un libro de divulgación científica, más precisamente astronomía, descubriendo por fin que su significado es “Capacidad de un astro de reflejar la luz solar”. ¡Caramba! ¿No es este un verdadero conocimiento significativo?
Posteriormente, en la continuidad de la lectura, descubrí que Venus es el planeta del Sistema Solar con más albedo, 59%. Esto quiere decir que Venus refleja el 59% de la luz solar que recibe…, ¡qué albedo!
Claro, ahi está la razón de porque le llaman el Lucero, tan brillante y destacado en los cielos vespertinos cuasi nocturnos.
Más allá de estas consideraciones, creo que coincidiremos que albedo es una palabra bastante graciosa. Se asocia inmediatamente con lo árabe, cuando queremos decir que alguien está “al divino botón” o “al gas”. Casualmente asi estaba yo hasta hace unos minutos, viajando en tren hacia Once, bien “albedo”, cuando de pronto las voces comenzaron a levantarse, seguidas de algunos gritos y posteriores patadas más estruendos de vidrios que estallaban. A esta altura del partido, ya sabía perfectamente lo que estaba ocurriendo: una nueva mini-rebelión popular de usuarios del Sarmiento. “¡Estamos hartos de viajar como ganado!”, “¡esta empresa es una mierda!” y “vamos a quemar las naves” que obviamente trocó en un “¡vamos a quemar estos vagones del orto!”.
No sé que pasó finalmente, lo único que recuerdo es que aproveché una curva del espacio-tiempo que pasaba por mi lado, me metí en ella y fue así, creo, que pude zafar de la bronca masiva. Esta valiente acción de mi parte, me hizo terminar sentado en mi confortable sillón de oficina, frente a mi escritorio, con mi pc pletórica de páginas de internet y documentos inútiles. “Voy a ver como terminó todo”, pensé. Según “el adalid de los empresarios”, Infobae.com, esto es parte de la locura colectiva, de usuarios descontrolados, de hechos repetidos. Disculpe Don Infobae, será la locura ferroviaria, ya habrá tiempo de quemar los colectivos, no nos apresuremos tanto.
Pienso “estos tipos no tienen la menor idea de lo que es sacar un boleto de tren y vienen a hacer un pretendido análisis sociológico del comportamiento de las masas en estado incandescente”.
La empresa TBA es uno de los grupos más parasitarios que “gestiona” uno de los ramales más importantes de la red ferroviaria. Llena de subsidios, de aportes extra del Estado Argentino para efectuar algunas inversiones (porque ni siquiera la obra de la nueva terminal de Once le pertenece), lleva 13 años de mentiras, de trenes miserables, sucios y obsoletos, con problemas de todo tipo, con maquinistas y guardas que se paran “a conversar” a la altura de Castelar, sin tomar en consideración que están transportando gente que llega tarde a sus trabajos, etc.
Ser usuario del Sarmiento, en síntesis, es estar expuesto diariamente a que hagan con uno (uno que paga su boleto y es un ciudadano honesto, vea) lo que ellos quieren, todos los días de la semana, todas las semanas del mes y todos los meses del año…
Entonces, un día, asi como yo dejé de pensar en el albedo de Venus y me prendí a esa locura colectiva de la que hablan los que viajan en Mercedes Benz hablando por celular y tomando merca de calidad, también lo hizo el fulano que iba a mi lado, y también el zutano que viajaba en la otra punta. Y todos, gente normal y decente, mostraron ese lado animal que todos tenemos y que la empresa TBA se encarga, en todo momento, de exacerbar para que ”después termine sorprendida por los lamentables incidentes de un grupo descontrolado”.

Jorge Pelliza

4 Septiembre, 2008 Publicado por peyita | De última | , , , , , , , | Aún no hay comentarios